El dilema del lamento.
Aunque ya os habréis dado cuenta... Lamento informarles que este blog está abandonado. Lamento volver como si nada y dar por solucionado esto. Lamento mis idas y venidas al no parecer muy serio. Lamento mis lamentos. Y aunque probablemente ni os interese... Todos esos lamentos eran falsos. Realmente lo único que estoy lamentando es el presente, porque el pasado me hizo llegar dónde estoy hoy y el presente arruina todo lo que un día el pasado me dió. Hay partes negativas y positivas de quién soy hoy en día, prefiero que no sean descubiertas. Lamentar en silencio, eso es lo que elijo. REALMENTE NO LAMENTO NADA. Cambiaría lamento y sus derivados, pero, ¿y si no encaja?

